viernes, julio 13, 2007

Una visión polémica de Abraham Zacarías López-Penha

ABRAHAM ZACARIAS LOPEZ PENHA
Por Ramón Illán Bacca.

En nuestros días se ha desatado la curiosidad por la figura de este escritor, durante mucho tiempo olvidado.
De origen judío sefardita, nació en Santo Domingo el 19 de marzo de 1865, pasó su infancia en Curazao y llegó a Barranquilla en 1887.
Era hijo de Haim Lopez Penha y de Rachel Levy Maduro y fueron sus hermanos Clara, Sarah, Morris, Ester, Elías y David.
Este último era un comerciante muy destacado en la Barranquilla de finales del siglo diecinueve. El cronista Julio H. Palacio al referirse a él lo presenta como “el judío más prominente en Barranquilla en 1892, director de la Compañía Colombiana de Transportes, miembro de casi todas las juntas directivas de las sociedades anónimas y un escritor admirablemente dotado para la polémica.” Era además el cónsul honorario de Holanda. Más aún a la llegada de Fernando Lesseps a ese puerto en 1879 David López Penha fue el oferente .Más adelante compró acciones en” la compañía francesa del canal Interoceánico” que logró vender sin pérdidas.
El mismo David había traducido “Los genios” de Víctor Hugo en una edición publicada en la Imprenta americana del cónsul norteamericano en Barranquilla, Mister Elías Pellet. Sin embargo era un hombre de salud débil; por eso llegó a trabajar con él a Barranquilla, su hermano menor Abraham Zacarías.

EL JOVEN ABRAHAM
Se conocen pocas fotografías de este escritor. Se encuentran la que ilustra la noticia bibliográfica en la enciclopedia Espasa Calpe de 1917 y en donde se le califica como “Introductor del modernismo en América”, otra más, muestra una comparsa de carnaval al lado del poeta Miguel Rash Isla y por último, la de su poemario “Varios a Varios” que lo muestra con los otros autores del libro, Manuel Cervera y “El tuerto” López.
El filósofo barranquillero Julio Enrique Blanco escribió la única semblanza conocida de él y nos lo describe así: “Su estatura es baja pero su cuerpo no es gordo. Su cabeza impresiona por lo grande, bien formada. Oscuro es su pelo y negros son sus ojos. Tapados éstos con gruesas gafas velan las reconditeces de sus pensamientos e intenciones. A veces se les ve como si centellearan detrás de los cristales de las gafas. Parece bastante miope, lo que le hace desconfiado. Sin embargo es agradable en su trato, siempre que uno no se le aproxime demasiado .Es un tipo inconfundiblemente hebreo…”
Pero al joven Abraham no lo acompañó del todo la suerte a su llegada pues su poderoso hermano murió en 1893 en Ámsterdam a los 47 años de edad como cónsul de Colombia. Murió soltero y sin hijos.
Sin las dotes de su hermano para los negocios Abraham Zacarías fue librero, cacharrero, boticario y empresario de cine, actividades que solo le permitieron un mediano bienestar económico.
Otros testimonios distintos al filósofo Blanco afirman que el carácter de este escritor era especialmente difícil y por eso su poco éxito comercial. El poeta Gregorio Castañeda Aragón afirmaba que López Penha andaba con un ladrillo en el bolsillo del saco para descalabrar a quien le viera un gesto ofensivo. El mismo filosofo Blanco cuenta como don Abraham se negó a prestarle un libro porque su madre había dicho que la novela “Camila Sánchez” no le había parecido buena. Su librería muy surtida se especializó en temas ocultistas pero nunca logró concitar al mundillo literario de entonces.

EL POETA
De sus libros de poesía “Cromos” “Reflorescencias” “Sinfonía del diablo” “El libro de incoherencias” y “Varios a varios” sólo estos dos últimos han sido reeditados. Se le puede calificar de “modernista” de pétrea musa.
Sin embargo no faltan curiosidades como el hecho de que su poema “Flor de lis” tiene el mismo tema de la “Sonatina” de Rubén Darío. ¿Ecos de ese poema publicado en “Prosas profanas”? ¿Algún alegre préstamo del bardo nicaragüense como sostienen algunos críticos locales? Muchos estudiosos dicen que el tema lo tomó y enriqueció Darío.
Lo que si es cierto es la correspondencia entre él y Darío, el mayor de los poetas “modernistas”.
Pero si por un lado nuestro hombre era de difícil trato con sus colegas y con la gente corriente, otra cosa era el manejo en sus relaciones públicas. Todas sus obras están dedicadas a personalidades de la época, en su mayoría extranjeros. Así, su novela “Camila Sánchez” está dedicada al poeta español Gaspar Núñez de Arce, su otra novela “La desposada de una sombra” al filósofo Max Nordau, su poemario al senador español Ángel Pulido y su libro “Varios a varios “a don Miguel de Unamuno.
Con quien tuvo una honda amistad fue con el escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo a quien alojó en su casa después del naufragio del “Amerique” donde viajaba el guatemalteco. Sin embargo a José A. Silva otro de los náufragos le dedicó sus más ásperas críticas. Así, en una entrevista dijo: “Nuestro medio costeño abierto a todos los vientos produce una literatura más varonil que los que se producen en Bogotá cerrados a toda influencia exterior del libre pensamiento. Silva el poeta más fino de habla española fue en cuanto hombre con todos sus refinamientos un afeminado. Aquí en la costa el medio es más propicio a la varonil libertad del pensamiento fuerte.”
En su momento su nombre contaba dentro de los estudios literarios. Manuel Ugarte, una voz muy autorizada, lo incluyó en su libro “La joven poesía hispanoamericana” pero pocos años después Max Henríquez Ureña en su “Breve historia del modernismo” le dedica una sola frase displicente.

EL NOVELISTA
De este autor solo es posible encontrar ahora sus novelas “Camila Sánchez” y “La desposada de una sombra”. De su “En tierra de filisteos” cuyo título sugiere un cuestionamiento a Barranquilla en esas relaciones amor – odio, no se tiene sino la noticia de su existencia. También se habla de “Innominata” una novela nunca terminada y cuyo manuscrito llevado a Curazao después de su muerte se perdió. Dejó detrás de sí una leyenda y ahora los entendidos hablan de ella como su obra cumbre. Lo que si es cierto es que en su otra novela “Camila Sánchez” hay una partitura musical con el nombre de “Innominada” ¿algún aire de época? ¿O también nuestro personaje tenía vena de compositor musical?
“La desposada de una sombra” es la novela que ha merecido algunas reflexiones. Su tema es el de una joven que rechaza los requerimientos amorosos de un joven médico porque estaba enamorada de otra persona. El problema es que esa otra persona es el mismo joven pero en su proyección ectoplasmática.
Dado ese supuesto cualquier cosa puede ocurrir.
La poca crítica de la época miró el enredo como un amor platónico y como nuestro autor era la flor d e las contradicciones –se decía masón, ateo, seguidor de Nietzsche al mismo tiempo que sionista y teósofo – en su propia novela se asusta de su propio invento y decide en un diálogo posterior darle una explicación científica al sueño de la heroína calificándolo como un simple caso de histeria.
Lope Penha trató lo imposible: fusionar el positivismo y el ocultismo. Para esas fechas donde el ocultismo, espiritismo, teosofismo eran tendencias muy cultivadas, el primero en aventurarse en expresarlo literariamente fue nuestro autor. Sería como dijo algún poeta “Una voz ronca en una persona hermosa y a su vez una advertencia”.

SU MUERTE
Las referencias a la vejez de este escritor son variadas. El bibliotecario Eduardo Pardey lo recordaba como un viejo afable que se sentaba en el sardinel a conversar con la muchachada curiosa que le hacía preguntas diversas debido a su reputación de sabio. No lo recuerda así Miguel Goenaga en sus “Lecturas locales” cuando escribió: “Encontré un hombre taciturno, enfermo atendiendo una farmacia de tercer orden, murió silenciosamente, apagado, casi solo…”
En el cementerio hebreo en Barranquilla se encuentra su tumba con una sencilla lápida que dice su nombre y la fecha de su deceso, 26 de abril de 1927.

1 comentario:

El Búho dijo...

Estamos en mora de hacer un seminario en Barranquilla sobre AZLP