jueves, julio 26, 2007

Barranquilla en Blanco y Negro de Jose Nieto (por Jaime Colpas)

Rincón de la Identidad
José Nieto Ibáñez, el Heródoto del cine barranquillero.
Por: Jaime Colpas Gutiérrez, Magíster en historia, profesor de Uniatlántico, colpasjaime@hotmail.com
Sin duda, el “Blanco y Negro” está de moda por estos días. Ricky Martin, la estrella de la canción latina inició su gira mundial en Blanco & Negro". Silvestre Dangond y Juancho de la Espriella incluyeron su éxito "En Blanco & Negro”, entre las cien mejores canciones del género vallenato, y el historiador barranquillero Nieto Ibañez, de raíces cubanas y sabaneras, nos entrega el segundo tomo de su ciclópea investigación sobre el pretérito del cine local, intitulada: “Barranquilla en Blanco & Negro, la historia de la ciudad a través del cine”. Editado por Mejoras, cuyo contenido completa el anterior volumen que salió en julio del 2005, ampliando su temática desde el capitulo 10 al 13, y de las páginas 455 a la 826, con un anexo de títulos de películas, multinacionales, proyectadas desde 1906 a 1930.
Su proyecto de describir, narrar y recopilar los principales acontecimientos sobre la llegada del cinematógrafo al puerto de Barranquilla, vía Canal de Panamá, a finales del siglo XIX; donde revive el papel pioneril del samario Ernesto Vieco Morote como introductor del cinematógrafo a Colombia, los vericuetos de la conformación de las primeras empresas cinematográficas, la construcción de salas y teatros de cine en blanco y negro, silence, y los sucesos relevantes de la expansiva urbe barranquillera (calles, personajes, protestas de comerciantes, etc.), son amplificados con su nueva cosecha, en la que reconstruye los sucesos y anécdotas cinéfilas de los principales teatros, basándose en el uso historiográfico riguroso de fuentes primarias como protocolos notariales y prensa escrita. ¡Es aquí!, donde el autor reafirma su anclaje investigativo con su silencioso obraje que, como buen minero, ha sabido olfatear, escarbar y acopiar los filones históricos para la elaboración de su obra poco estudiada.
Nieto como el más avezado detective de las novelas policíacas de Agatha Cristie, sabe que solo se le debe creer, “a los testigos verdaderos y protagonistas de los hechos”. Por ello, desde 1988, cuando empezó a visitar la sala de Prensa de la Biblioteca departamental, se sumergió la lectura y análisis de los principales periódicos de Barranquilla expansiva que pusimos al servicio de la ciudad, un año antes con el rescate de su acervo documental. Allí, descubrió, recogiendo información para la investigación del patrimonio filmico, a Floro Manco, el pionero del cine documental en Colombia, cuya biografía y periplo artístico plasmó en su primer libro, que salio a la luz pública, bajo los auspicios de la Universidad Autónoma del Caribe, en 1997.
Recuerdo la primera vez que ví a José Nieto, hace 19 años en una noche lluviosa del mes de octubre, en la calle Murillo con Cuartel, frente al teatro Cinema. Y, en medio del gentío que salía de la última función cinematográfica, el ruido de carros, buses, fritangas y rebuscadores, observé a un frondoso señor de tez blanca de aspecto boteriano con su barba blanquecina, se nos asemejó a la viva estampa del celebre autor del “Viejo y el Mar”. Iba acompañado de un perro negro, pastor alemán, paseándolo en busca de su libertad fisiológica.
Días después, visité la animada sala de prensa de la biblioteca en compañía de colega Alvaro Tirado Arciniegas. Nuevamente, lo volví a ver, ahora con mascarilla, guantes, lupa, fichas y bata, sentado, leyendo un tomo del diario El Progreso de Carlos Gastelbondo de 1910. Alvaro, allegado suyo me lo presentó y desde ese día hemos coincidido en distintas temporadas, consultando el acervo informativo, tanto en la vieja sala de Prensa como en el archivo histórico del Atlántico, desde de 1994, donde intercambiamos, sin celo profesional la información primaria: documentos y pesquisas temáticas sobre el pasado de nuestra ciudad y región. Recuerdo que en las horas de almuerzo Caribe canicular, sañliamos del archivo para devorar el sancochito de tienda en el barrio Abajo.
Pues bien, en esas jornadas de jolgorio y pasión, observé a Nieto, que se enrojecía cuando descubría un dato relevante con que luego, empezaría a armar el rompecabeza su historia del séptimo barranquillero. Con paciencia y perseverancia fue acumulando cientos de fichas, vaciando sus contenidos en sus libretas de notas, y en altas horas de la noche, en su casa de Pradomar, avanzó hacia su meta final que se ha fructificado con su segundo tomo, cuya narración, clara y acontecimental, sin alardes teóricos, hilvana como Penepole, los sucesos sobre la compañía del teatro Cisneros (1916-1922), los Di Dominicos y el teatro Colombia (1922-1929), la actividad del empresario chocano Belisario Díaz, -el Floro Manco de los cartageneros-, documentalista y empresarios de Cine en la localidad. Y, un enjambre de películas de diversidad nacional del cine mudo o silence, proyectadas en las salas y teatros de la élite social como de los sectores populares, en las tres primeras décadas del pasado siglo
En su tercer capítulo (el nº 13), el más abigarrado y denso para el lector desprevenido, el autor rescata las distintas voces de los cronistas del diarismo local como La Nación, El Derecho, El Porvenir, Diario del Comercio, El Día, El Liberal, etc., donde la pluma de estos observadores y admiradores de este vehículo de la cultura moderna, captaron las impresiones de los espectadores, opinan sobre sus gustos y preferencias, la competencia de los teatros: Cisneros, Colombia, Emiliano, Las Quinta, Barranquilla, el papel de los Di Doménicos y el empresario chocoanocartagenero Belisario Díaz, y como la penetración de la onda monopolista de Cine Colombia del país, desplazó y absorbió a estas fragiles empresas, zizageados con el viraje del cine estaudinense sobre el italiano, español y francés que deleitó al publico de los años veinte.
Algunos críticos e historiadores de celular, pregonaran en radio beba que, ‘a este texto le falta rigor teórico, que no problematiza el tema, ni que responde sus preguntas sobre el fracaso de los empresarios de cine local, las redes de circulación de las películas en el mercado regional, nacional e internacional, mopolización del cine norteamericano, la falta de innovación, etc’. Pues no, como obra pionera en su género, tiene la fortaleza de documentar de primera mano, las voces de los actores de la historia de las primeras salas de cine local, y de recoger las observaciones de discursos comerciales y el papel de los actores de la difusión y entretenimiento del séptimo arte en la localidad, preservando las fuentes primarias desde la metodología positivista. Ello le da la fortaleza heurística y perennidad a su obra, con la cual los nuevos historiadores de la cosecha que se forma en este siglo XXI, deberán planten nuevas preguntas y hallar nuevas respuestas a la historia de los teatros e influencia del cine en esta urbe. Además, José Nieto le dio un nuevo valor a las fuentes notariales, que solo eran utilizadas para el estudio de los problemas económicos y sociales, por lo que destacamos su nuevo libro que valoriza la literatura histórica de la otrora Puerta de Oro, denegándose cada vez más, aquella sentencia mitológica de Vinyes, Cepeda Samudio y García Márquez, de que “Barranquilla es una ciudad sin historia”.
Lo que le faltaba eran, verdaderos historiadores con profesionalismo, amor, vocación y productividad.
La Libertad, Barranquilla, sábado 14 de julio del 2007

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